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Corte de digestión ¿mito o realidad?

Todo el mundo se ha visto obligado a esperar dos horas eternas para volver a bañarse después de comer en la playa, normalmente debido a las amenazas de los padres con los temibles peligros de padecer un corte de digestión. Sin embargo, ¿qué es exactamente esta crisis que puede llevar incluso a una persona a ahogarse si la sufre durante un baño?.

De los 359.000 casos de ahogamiento que según la Organización Mundial de la Salud se producen al año en el mundo no hay ninguno directamente causado por un corte de digestión. Y es que el comúnmente llamado corte de digestión se refiere más bien a los síntomas digestivos que tienen lugar al producirse un choque térmico.

Los síntomas que padece una persona al introducirse en agua fría muy rápidamente tras una copiosa comida son mareos, náuseas o malestar general. Sin embargo, según los expertos la denominación de estos síntomas como “corte de digestión” es incorrecta, porque no se produce una interrupción de las funciones digestivas. El nombre correcto es síndrome por inmersión o hidrocución, que se produce cuando el cuerpo entra en contacto con agua fría, que favorece la disminución de la presión arterial, pudiendo incluso a provocar un infarto.

Le medida más sencilla para prevenir estos síntomas es evitar choques de temperatura, evitando bañarse o nadar en agua fría después de comer. Sobre todo en personas con factores de riesgo de producir un infarto o paro cardíaco.